Fecha 14-05-12

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Categoría D.Schneider

-¿Porque estás aquí?-

-¿Donde más podría estar?-

-No me refiero aquí, sino afuera, en la lluvia-

-No lo sé, solo comenzó a llover y no me moví-

-¿No quieres entrar?-

-No, no ahora-

-¿Volviste a soñar?-

-Si-

-¿Lo detestas verdad?-

-Sabes bien que si, odio verla ahí, odio recordarla así-

-Dicen que planeas quedarte por un tiempo-

-Es la idea, llevo ya mucho tiempo fuera-

-¿Piensas que fue un error haberte ido?-

-No, no fue un error, ahora ya no puedo darme el lujo de llamarles errores a mis decisiones-

-¿Cuánto tiempo te quedaras?-

-No lo sé, ya veremos que dirección toma el viento-

-Deberías hablar con madre, están muy distantes-

-Lo sé, ya me tomare el tiempo-

-¿Oye…?

-¿Si?-

-Yo también odio verla cuando sueño-

-Lo sé-

 

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Fecha 06-04-12

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Ella: El vacio nunca te responderá y si lo hace, no es más que el hueco sonido de tu voz rebotando en la negrura

Yo: El piso de muchos

El más pequeño: ¿Lo es el tuyo también?

Yo: No lo sé, creo que sí, algunas veces

Ella: Los sonidos que causan las piedras que cae al mar no las provocamos nosotros, mucho menos nos conciernen, tenemos una caída hacia nuestro propio océano rojo

Yo: Solo nos queda la espera, nuestro concepto de esperanza

El más pequeño: Lo hacemos, esperamos, mientras caminamos

 

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Fecha 31-03-12

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Siempre ha sido tema cuando la pregunta se lanza al aire ¿Qué tipo de música escuchas?, y no es para mas, cada que un individuo comparte algo que le gusta o apasiona con otro nace una conexión, los niveles de esa conexión variarían definitivamente por el nivel de empatía, pero invariablemente de esto, la conexión existe y se crea, se define y comparte, existe la retroalimentación.

La música, hablar de ella parece tan fácil pero por lo menos para mí resulta difícil, muy en parte a mi personalidad meramente individualista y con presencia ausente. Muchas veces el compartirme me resulta contradictorio, pocas veces asertivo y es que en un mundo donde la música popular es la más escuchada (esa que mueve el cuerpo a un ritmo hipnótico pero deja el espíritu casi anoréxico y esta por demás decir seco) es difícil encontrar una conexión, o por lo menos a si lo es en ocasiones para mi.

La música es muchas cosas, pero en algo si difiero es a que la llamen divertida, inclusive raya en lo molesto. Entiendo la música de las fiestas, que distraiga y que una a la gente, con ritmos y himnos que hacen que un grupo de personas se identifiquen y bailen al ritmo. Pero esa clase de música (no toda) es la que a final de cuentas es desecha, tal cual una goma de mascar, después de masticarla durante un rato, se absorbe todo lo que se puede y luego se tira a la basura. La música genera muchas cosas que perduran dentro de nosotros, emociones que llevan a conclusiones, a reflexiones y a muchas introspecciones.

Pero llamar a la música divertida dice muy poco de la persona que así la cataloga, tan poco que lo hace irónicamente una persona “aburrida”

 

 

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Fecha 17-09-11

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Era otra oscura noche, el niño tomo el alfiler y se pincho uno de sus pequeños y frágiles dedos, con la sangre que brotaba escribió la palabra HISTORIA en la pared.

El lobo que jugaba a ser sombra en la pared sonrió y rio gustoso y dijo lo siguiente:

-Un pacto fue hecho esta oscura noche, una historia contare entonces, para todas las criaturas que no decidieron cerrar los ojos en esta negra noche-


…Sofía era una niña de angelical aspecto, que vivía con su abuela en el pueblo que estaba cerca del rio. Sofía tenía apenas 8 años. Sofía disfrutaba de brincar y bailar, de reír y jugar, como cualquier otra niña de su corta edad. Pero lo que hacía diferente a Sofía del resto de los niños, era uno de los aspectos que más disgustaba a los habitantes del pueblo.

A Sofía le gustaba hablar y hablar, aunque la gente no quisiera escuchar, a Sofía le gustaba contar historias, dichos y fabulas. Pero ustedes se preguntaran “¿Qué puede tener de malo una singular historia que alegre el espíritu y aliente el corazón?”, pues es que Sofía contaba historias que iban en contra de todo lo que creía la gente, sus historias hablaban de otros dioses, se otros lugares, de otras costumbres, de otros lenguajes, de otras maneras, de otros vivos, de otros muertos, de otra sangre, de otras montañas, de otros pueblos, de otros ríos, de otros…y esto a la gente del pueblo no le agradaba en lo mas mínimo, ellos eran de corazones uniformes y fríos.

Ya varias veces los habitantes habían hablado con la abuela de Sofía, y esta les decía que la ignoraran, que solo eran cuentos de una pequeña, pero los habitantes le advertían que debía parar, que sus cuentos no eran más que puras tonterías y mentiras, que un día le traerían problemas y desdicha. Sofía no se detuvo con sus llamadas tonterías y mentiras, y al pasar los años la gente ya no toleraba sus pláticas que en un tiempo atrás soportaban con una fingida sonrisa, ya le reclamaban e inclusive le maldecían, “Vete con tus tonterías a otro lado Sofía” “Deja ya tus mentiras disfrazadas de cuentos niña ridícula”.

Sofía herida y humillada, corrió y corrió más allá del camino del rio, más allá de los prados, hasta toparse con el bosque del silencio, aquel extraño y singular lugar que todo ser vivo reusaba visitar. Sofía nublada por las lágrimas en ojos y alma, no le dio importancia y entro al susodicho bosque.

Entre llanto y llanto Sofía escucho una voz que provenía de un hombre que portaba una gran túnica negra que lo cubría completamente:

-¿Que pasa mi niña, porque tanto llanto y tan poca risa?- Le pregunto aquel sujeto que de negro vestía.

Sofía agobiada por el dolor y buscando consuelo, no dudo en confesarse ante el extraño de negros atuendos.

-Estaría encantado y honrado de escuchar una de tus tan famosas mentiras, niña Sofía- Le respondió entusiasmado el extraño

Sofía al ver tal disposición para sus historias, no dudo ni chisteo en contárselas al peculiar oyente que tenía frente. Sofía hablo y hablo, de muertos que volvían a la vida, de santos que comían y devoraban gente, de una luz que quemaba pero no protegía, de oscuridad que resguardaba del frio y la noche, de montañas que en la cima eran de oro puro, de lobos que hablaban y eran de fuego, de tierras gobernadas por el viento.

El extraño escucho atento durante horas a la pequeña, sin perder ni un solo detalle a cada palabra que emitía aquella criatura. Al finalizar el extraño le susurro a Sofía, directamente en su delicado oído:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

Sofía con una sonrisa se levanto y corriendo se despido de aquel extraño. Camino y camino, sin perder esa sonrisa en su rostro, porque era la primera vez que alguien creía en sus historias que sonaban a mentiras.

Sofía llego a su pueblo a la mitad de la noche, abrió la puerta de su casa gritando frenética y gustosa el nombre de su abuela. Sofía encontró a su abuela en su habitación, cortada en 6 partes y repartida minuciosamente en su cama. Sofía profirió un grito con tintes de llanto y salió corriendo del cuarto solo para encontrarse con la gente que la había insultado.

-Hiciste muy mal en volver niña tonta- Le dijo aquel que comandaba a esa muchedumbre incrédula de sus historias.

Entonces ellos tomaron a la niña, la golpearon y la quebraron, la ahorcaron y muy temprano por la mañana la arrojaron al rio, para que la llevara lejos, muy lejos de ese pueblo.

El cuerpo de Sofía viajo y no se sumergió, floto y nunca se hundió. Llego hasta el bosque del silencio, donde un extraño con una túnica negra lo recogió. Lo limpio y vistió, lo llevo dentro del bosque, donde delicadamente lo deposito en uno de los arboles. Parecía y daba la impresión, de que Sofía solo dormía. Entonces el extraño volvió a acercarse al oídio de Sofía y le susurro:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

El extraño se fue alejando, cuidando mucho sus pasos y tratando de no hacer ningún ruido, ya que era descortés y de muy mala educación, despertar a alguien cuando se encuentra dormido.

 

 

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Fecha 17-09-11

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Era otra oscura noche, el niño tomo el alfiler y se pincho uno de sus pequeños y frágiles dedos, con la sangre que brotaba escribió la palabra HISTORIA en la pared.

El lobo que jugaba a ser sombra en la pared sonrió y rio gustoso y dijo lo siguiente:

-Un pacto fue hecho esta oscura noche, una historia contare entonces, para todas las criaturas que no decidieron cerrar los ojos en esta negra noche-


…Sofía era una niña de angelical aspecto, que vivía con su abuela en el pueblo que estaba cerca del rio. Sofía tenía apenas 8 años. Sofía disfrutaba de brincar y bailar, de reír y jugar, como cualquier otra niña de su corta edad. Pero lo que hacía diferente a Sofía del resto de los niños, era uno de los aspectos que más disgustaba a los habitantes del pueblo.

A Sofía le gustaba hablar y hablar, aunque la gente no quisiera escuchar, a Sofía le gustaba contar historias, dichos y fabulas. Pero ustedes se preguntaran “¿Qué puede tener de malo una singular historia que alegre el espíritu y aliente el corazón?”, pues es que Sofía contaba historias que iban en contra de todo lo que creía la gente, sus historias hablaban de otros dioses, se otros lugares, de otras costumbres, de otros lenguajes, de otras maneras, de otros vivos, de otros muertos, de otra sangre, de otras montañas, de otros pueblos, de otros ríos, de otros…y esto a la gente del pueblo no le agradaba en lo mas mínimo, ellos eran de corazones uniformes y fríos.

Ya varias veces los habitantes habían hablado con la abuela de Sofía, y esta les decía que la ignoraran, que solo eran cuentos de una pequeña, pero los habitantes le advertían que debía parar, que sus cuentos no eran más que puras tonterías y mentiras, que un día le traerían problemas y desdicha. Sofía no se detuvo con sus llamadas tonterías y mentiras, y al pasar los años la gente ya no toleraba sus pláticas que en un tiempo atrás soportaban con una fingida sonrisa, ya le reclamaban e inclusive le maldecían, “Vete con tus tonterías a otro lado Sofía” “Deja ya tus mentiras disfrazadas de cuentos niña ridícula”.

Sofía herida y humillada, corrió y corrió más allá del camino del rio, más allá de los prados, hasta toparse con el bosque del silencio, aquel extraño y singular lugar que todo ser vivo reusaba visitar. Sofía nublada por las lágrimas en ojos y alma, no le dio importancia y entro al susodicho bosque.

Entre llanto y llanto Sofía escucho una voz que provenía de un hombre que portaba una gran túnica negra que lo cubría completamente:

-¿Que pasa mi niña, porque tanto llanto y tan poca risa?- Le pregunto aquel sujeto que de negro vestía.

Sofía agobiada por el dolor y buscando consuelo, no dudo en confesarse ante el extraño de negros atuendos.

-Estaría encantado y honrado de escuchar una de tus tan famosas mentiras, niña Sofía- Le respondió entusiasmado el extraño

Sofía al ver tal disposición para sus historias, no dudo ni chisteo en contárselas al peculiar oyente que tenía frente. Sofía hablo y hablo, de muertos que volvían a la vida, de santos que comían y devoraban gente, de una luz que quemaba pero no protegía, de oscuridad que resguardaba del frio y la noche, de montañas que en la cima eran de oro puro, de lobos que hablaban y eran de fuego, de tierras gobernadas por el viento.

El extraño escucho atento durante horas a la pequeña, sin perder ni un solo detalle a cada palabra que emitía aquella criatura. Al finalizar el extraño le susurro a Sofía, directamente en su delicado oído:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

Sofía con una sonrisa se levanto y corriendo se despido de aquel extraño. Camino y camino, sin perder esa sonrisa en su rostro, porque era la primera vez que alguien creía en sus historias que sonaban a mentiras.

Sofía llego a su pueblo a la mitad de la noche, abrió la puerta de su casa gritando frenética y gustosa el nombre de su abuela. Sofía encontró a su abuela en su habitación, cortada en 6 partes y repartida minuciosamente en su cama. Sofía profirió un grito con tintes de llanto y salió corriendo del cuarto solo para encontrarse con la gente que la había insultado.

-Hiciste muy mal en volver niña tonta- Le dijo aquel que comandaba a esa muchedumbre incrédula de sus historias.

Entonces ellos tomaron a la niña, la golpearon y la quebraron, la ahorcaron y muy temprano por la mañana la arrojaron al rio, para que la llevara lejos, muy lejos de ese pueblo.

El cuerpo de Sofía viajo y no se sumergió, floto y nunca se hundió. Llego hasta el bosque del silencio, donde un extraño con una túnica negra lo recogió. Lo limpio y vistió, lo llevo dentro del bosque, donde delicadamente lo deposito en uno de los arboles. Parecía y daba la impresión, de que Sofía solo dormía. Entonces el extraño volvió a acercarse al oídio de Sofía y le susurro:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

El extraño se fue alejando, cuidando mucho sus pasos y tratando de no hacer ningún ruido, ya que era descortés y de muy mala educación, despertar a alguien cuando se encuentra dormido.

 

 

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Fecha 17-09-11

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Era otra oscura noche, el niño tomo el alfiler y se pincho uno de sus pequeños y frágiles dedos, con la sangre que brotaba escribió la palabra HISTORIA en la pared.

El lobo que jugaba a ser sombra en la pared sonrió y rio gustoso y dijo lo siguiente:

-Un pacto fue hecho esta oscura noche, una historia contare entonces, para todas las criaturas que no decidieron cerrar los ojos en esta negra noche-


…Sofía era una niña de angelical aspecto, que vivía con su abuela en el pueblo que estaba cerca del rio. Sofía tenía apenas 8 años. Sofía disfrutaba de brincar y bailar, de reír y jugar, como cualquier otra niña de su corta edad. Pero lo que hacía diferente a Sofía del resto de los niños, era uno de los aspectos que más disgustaba a los habitantes del pueblo.

A Sofía le gustaba hablar y hablar, aunque la gente no quisiera escuchar, a Sofía le gustaba contar historias, dichos y fabulas. Pero ustedes se preguntaran “¿Qué puede tener de malo una singular historia que alegre el espíritu y aliente el corazón?”, pues es que Sofía contaba historias que iban en contra de todo lo que creía la gente, sus historias hablaban de otros dioses, se otros lugares, de otras costumbres, de otros lenguajes, de otras maneras, de otros vivos, de otros muertos, de otra sangre, de otras montañas, de otros pueblos, de otros ríos, de otros…y esto a la gente del pueblo no le agradaba en lo mas mínimo, ellos eran de corazones uniformes y fríos.

Ya varias veces los habitantes habían hablado con la abuela de Sofía, y esta les decía que la ignoraran, que solo eran cuentos de una pequeña, pero los habitantes le advertían que debía parar, que sus cuentos no eran más que puras tonterías y mentiras, que un día le traerían problemas y desdicha. Sofía no se detuvo con sus llamadas tonterías y mentiras, y al pasar los años la gente ya no toleraba sus pláticas que en un tiempo atrás soportaban con una fingida sonrisa, ya le reclamaban e inclusive le maldecían, “Vete con tus tonterías a otro lado Sofía” “Deja ya tus mentiras disfrazadas de cuentos niña ridícula”.

Sofía herida y humillada, corrió y corrió más allá del camino del rio, más allá de los prados, hasta toparse con el bosque del silencio, aquel extraño y singular lugar que todo ser vivo reusaba visitar. Sofía nublada por las lágrimas en ojos y alma, no le dio importancia y entro al susodicho bosque.

Entre llanto y llanto Sofía escucho una voz que provenía de un hombre que portaba una gran túnica negra que lo cubría completamente:

-¿Que pasa mi niña, porque tanto llanto y tan poca risa?- Le pregunto aquel sujeto que de negro vestía.

Sofía agobiada por el dolor y buscando consuelo, no dudo en confesarse ante el extraño de negros atuendos.

-Estaría encantado y honrado de escuchar una de tus tan famosas mentiras, niña Sofía- Le respondió entusiasmado el extraño

Sofía al ver tal disposición para sus historias, no dudo ni chisteo en contárselas al peculiar oyente que tenía frente. Sofía hablo y hablo, de muertos que volvían a la vida, de santos que comían y devoraban gente, de una luz que quemaba pero no protegía, de oscuridad que resguardaba del frio y la noche, de montañas que en la cima eran de oro puro, de lobos que hablaban y eran de fuego, de tierras gobernadas por el viento.

El extraño escucho atento durante horas a la pequeña, sin perder ni un solo detalle a cada palabra que emitía aquella criatura. Al finalizar el extraño le susurro a Sofía, directamente en su delicado oído:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

Sofía con una sonrisa se levanto y corriendo se despido de aquel extraño. Camino y camino, sin perder esa sonrisa en su rostro, porque era la primera vez que alguien creía en sus historias que sonaban a mentiras.

Sofía llego a su pueblo a la mitad de la noche, abrió la puerta de su casa gritando frenética y gustosa el nombre de su abuela. Sofía encontró a su abuela en su habitación, cortada en 6 partes y repartida minuciosamente en su cama. Sofía profirió un grito con tintes de llanto y salió corriendo del cuarto solo para encontrarse con la gente que la había insultado.

-Hiciste muy mal en volver niña tonta- Le dijo aquel que comandaba a esa muchedumbre incrédula de sus historias.

Entonces ellos tomaron a la niña, la golpearon y la quebraron, la ahorcaron y muy temprano por la mañana la arrojaron al rio, para que la llevara lejos, muy lejos de ese pueblo.

El cuerpo de Sofía viajo y no se sumergió, floto y nunca se hundió. Llego hasta el bosque del silencio, donde un extraño con una túnica negra lo recogió. Lo limpio y vistió, lo llevo dentro del bosque, donde delicadamente lo deposito en uno de los arboles. Parecía y daba la impresión, de que Sofía solo dormía. Entonces el extraño volvió a acercarse al oídio de Sofía y le susurro:

-Yo sí creo en tus mentiras, Sofía-

El extraño se fue alejando, cuidando mucho sus pasos y tratando de no hacer ningún ruido, ya que era descortés y de muy mala educación, despertar a alguien cuando se encuentra dormido.

 

 

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Fecha 30-08-11

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Mi historia como cientos de otras comienza con una mujer, sí, una hermosa mujer. No es nada original, ni siquiera medianamente sorprendente, lo sé muy bien, pero es la verdad, tal como yo la conozco.

Quisiera decir que fue amor a primera vista, que nuestras miradas se cruzaron y en un instante pude ver cómo sería nuestro futuro juntos, pero no fue así, me prometí a mi mismo que sería honesto, crudo si fuera necesario.

Lo primero que note fueron sus piernas.

Largas y pálidas piernas que ella mostraba orgullosamente, un vestido corto, muy corto que con cada paso que daba levantaba falsas promesas de mostrar un poco más.

La seguí por varias cuadras, para este momento me encontraba rezándole a todos los dioses que conocía que trajeran un poco más de brisa, que levantaran unos cuantos centímetros más de esa tela amarilla que privaba a mis ojos de lo que estaba seguro sería un trasero espectacular.

La brisa nunca llego.

Un par de minutos después alguien allá arriba tuvo que apiadarse de mí pues la dueña de esas piernas –y de ese trasero- se metió a un bar.

Levante la mirada al cielo y estoy seguro que hubiera gritado “Aleluya” a todo pulmón si la calle se encontrará más vacía. Me limite a arreglar el cuello de mi camisa y entre con paso seguro al bar.

Un rápido vistazo al lugar me dijo todo lo que necesitaba saber.

Ella se había sentado en la barra, el lugar estaba medio vacío, las personas comenzarían a llegar hasta más tarde lo cual me daba la oportunidad perfecta para acercarme a ella.

Unos cuantos pasos después me encontraba a escasos centímetros de ella, lo suficientemente cerca para oler su perfume. El cantinero levanto un dedo hacía mí en señal de que esperara un momento, ella termino de encargarle un whisky.

El cantinero volteo hacia mí y levanto las cejas  en señal de interrogación.

-Lo mismo que la señorita.-

Una rápida mueca en el rostro del cantinero, desdén, desaprobación, quien carajos podría adivinarlo.

Ella se giro en el asiento y por primera vez en esta extraña persecución veo su rostro. Rasgos afilados, una nariz pequeña, carnosos y sugestivos labios, ojos cafés que parecen burlarse de mí.

-Así que finalmente me alcanzaste.-

Seguramente mi expresión fue de pánico.

Una risa, una ceja que se levanta, dios mío, esta mujer es perfecta.

-No sabía que lo habías notado.- contesté con tanta confianza como pude.

Otra risa más.

-Honesto, bueno eso si es extraño.-

-Directa, eso es… peculiar.- contesté rápidamente.

-¿Peculiar?.  Bueno, debo admitir que nunca me habían llamado peculiar. ¿Debo tomar eso como un halago?.-

-Absolutamente.-

-Peculiar.- repitió ella, como probando la palabra. –Me agrada, podría acostumbrarme.-

El cantinero interrumpió nuestra charla colocando nuestras bebidas frente a nosotros. Nos dirigió un largo vistazo antes de irse al otro extremo de la barra.

-Creo que no le agrado.- comenté señalando con la cabeza al cantinero.

-Así es Neil.-

-¿Conoces al cantinero bien?.-

-Lo suficiente para saber su nombre.- contestó con una sonrisa.

-¿Cuánto tengo que conocerte para saber el tuyo?.-

-Sólo tienes que preguntar.-

-Creí que eso era lo que había hecho.- comenté sorprendido.

Ella se limito a levantar la ceja y dar un trago a su bebida.

-Y yo que creía que había sido una manera elegante de preguntarlo.-

-Ni siquiera original.- respondió ella con una sonrisa.

-Podría preguntarlo directamente, pero me estoy divirtiendo demasiado. ¿Tú no?.-

-Lo suficiente, sigo aquí, ¿No?.-

-¿No quieres saber mi nombre?.- pregunté.

-Realmente no.-  contestó rápidamente

-¿No?. ¿Y por qué no?.- pregunte sorprendido.

-No lo necesito.-

-¿Cómo es eso?. ¿Seguirás hablando con un extraño? ¿Qué tal si me levanto y quieres llamar mi atención?, ¿Cómo me llamaras?.-

-No creo que lo hagas, levantarte.-

-¿No?.-

-No.- contestó con arrogancia.

-Suenas muy segura de eso.-

-Veamos, me seguiste por varias cuadras, creo que puedo asegurar que estás más que ligeramente interesado.-

-Tal vez deje de estarlo.-

-Sí, pero lo dudo.-

La plática no estaba yendo por el camino adecuado, su arrogancia era insoportable, pero maldición quería saber su nombre.

Mi silencio pareció gustarle, una burlona sonrisa apareció en su rostro.

Tenía dos opciones, pagar y olvidarme de ella, o seguir su juego y ganarle.

-Tic, toc, tic, toc. ¿Y bien, que has decidido?.- pregunto ella interrumpiendo mi debate mental.

-¿Qué?.- pregunté sorprendido.

-¿Continuas jugando o te retiras?.-

-Espera, ¿acaso dije algo?.-

-No.-

-Entonces, ¿por qué me preguntas algo así?.-

-Es muy sencillo, tu mano está apretando con fuerza el vaso, tu sien empieza a perlarse de sudor y no has dicho nada en varios segundos. No necesito ser adivina para saber lo que estas pensando.-

Hice un esfuerzo por soltar el vaso y fije mis ojos en los suyos, maldición, no dejaría que ganara tan fácil.

-¿Haces esto con frecuencia?.- pregunté con frialdad.

-Ahhh, así que no lo has decidido aún, pensé que tomarías la decisión más rápido, mostrabas tanta promesa.- comentó con decepción.

-¿Qué tipo de juego traes entre manos?.-

-Tsss… tsss, eso es trampa.-

-Sólo es una pregunta.-

-Pero la respuesta te daría una decisión.- dijo ella mientras me miraba fijamente. –Y yo quiero que tú lo decidas.-

Podía sentir como mis nervios comenzaban a crisparse, tenía que ganar algo de tiempo.

-No sabía que hablar contigo sería una odisea.- respondí lo más calmadamente que pude.

-¿No?.- preguntó ella divertida.

Otra vez esa maldita palabra.

-Deja de decir eso.-

Ella acerco su rostro al mío, podía sentir su aliento en mi mejilla, un ligero olor a whisky y a algo más provenía de él.

-Yo creo que sabías que esto- dijo señalando al espacio entre nosotros –sería un reto y creo que eso es lo que te gusta- puso una mano en mi antebrazo brevemente antes de alejar su rostro del mío –pero claro, podría estar equivocada.-

Esa debió ser mi pista, debí de haber pagado mi trago y salir de ahí a toda prisa. Pero todo en ella me atraía, me jalaba, podía sentir como me perdía en ella y no me importaba. Su voz, su tacto, prometía tantas cosas, lujuria, placer y algo más, algo enteramente único, algo suyo por completo. Ella tenía razón, me parecía un reto, un juego más que tenía que ganar.

Tomé mi vaso y le di un largo trago.

-¿Y bien, cuál es tu nombre?.-

Nunca olvidaré su sonrisa.

 —-Sybelle

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Fecha 27-08-11

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Había una vez un niño, que se dedicaba a hacer sombras de animales con la luz de una pequeña vela, este era el único juguete que tenía, sus padres muy pobres eran y no podían comprarle a su pequeño tan dichosos regalos. Pero al niño no le importaba, el feliz era, haciendosombras en la pared.

Una noche en especial, cuando caía mucha nieve fuera de su humilde casa y la luna fuerte brillaba, el niño decidió hacer una sombra muy singular. Movió las manos , jugó con la luz y una sombra nació, pero esta sombra no necesitaba de las manos del niño para moverse, puesto que se puso a corretear por todas las paredes después de haber sido creada.

-¿Quién eres tu- Le pregunto nervioso el pequeño

-Soy la sombra que juega a ser lobo en la pared- Le contesto en tono juguetón aquella sombra que no dejaba de correr.

-Puedes dejar de hacer eso, me estas mareando- Replico el pequeño

La sombra que jugaba a hacer lobo en la pared no titubeo al comando del niño y se detuvo por completo.

-¿Por qué estás aquí?- Volvió a preguntar el tímido niño cubierto por una de sus almohadas como si fuera un escudo mágico que lo protegería de todo mal

-Un niño muy preguntón resultaste ser, estoy aquí porque historias quiero contarte e historias quieres escuchar- La sombra respondió

El niño que vencía el miedo poco a poco con cada palabra salida de aquella sombra, salió de su cama aun con su alomada y se acerco a aquella sombra clavada en su pared.

-¿Me contaras historias? ¿De verdad? Qué bueno, soy un niño muy pobre que solo juega a hacer sombras, no tengo dinero para libros ni juguetes-Indico el ahora entusiasmado pequeño

-Sí, pero para que yo pueda contarte historias esto es lo que haremos- La sombra que jugaba a ser lobo dejo ver unos afilados dientes de su oscura boca –Cada historia deberá ser pagada con sangre, sangre por historias, historias por sangre, así es el trato-

El niño miro a la sombra un momento, luego corrió hacia uno de sus cajones, sacando de ahí un pequeño y diminuto alfiler, se pincho uno de sus dedos, y con la punta del mismo escribió la palabra “HISTORIA” en la pared. El lobo que jugaba a ser sombra en la pared dejo entrever una gran sonrisa y sus negros dientes, no sin antes anunciarle a la luna con una gran risa que se confundía con aullido, que era hora de comer.

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Fecha 27-08-11

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Había una vez un niño, que se dedicaba a hacer sombras de animales con la luz de una pequeña vela, este era el único juguete que tenía, sus padres muy pobres eran y no podían comprarle a su pequeño tan dichosos regalos. Pero al niño no le importaba, el feliz era, haciendosombras en la pared.

Una noche en especial, cuando caía mucha nieve fuera de su humilde casa y la luna fuerte brillaba, el niño decidió hacer una sombra muy singular. Movió las manos , jugó con la luz y una sombra nació, pero esta sombra no necesitaba de las manos del niño para moverse, puesto que se puso a corretear por todas las paredes después de haber sido creada.

-¿Quién eres tu- Le pregunto nervioso el pequeño

-Soy la sombra que juega a ser lobo en la pared- Le contesto en tono juguetón aquella sombra que no dejaba de correr.

-Puedes dejar de hacer eso, me estas mareando- Replico el pequeño

La sombra que jugaba a hacer lobo en la pared no titubeo al comando del niño y se detuvo por completo.

-¿Por qué estás aquí?- Volvió a preguntar el tímido niño cubierto por una de sus almohadas como si fuera un escudo mágico que lo protegería de todo mal

-Un niño muy preguntón resultaste ser, estoy aquí porque historias quiero contarte e historias quieres escuchar- La sombra respondió

El niño que vencía el miedo poco a poco con cada palabra salida de aquella sombra, salió de su cama aun con su alomada y se acerco a aquella sombra clavada en su pared.

-¿Me contaras historias? ¿De verdad? Qué bueno, soy un niño muy pobre que solo juega a hacer sombras, no tengo dinero para libros ni juguetes-Indico el ahora entusiasmado pequeño

-Sí, pero para que yo pueda contarte historias esto es lo que haremos- La sombra que jugaba a ser lobo dejo ver unos afilados dientes de su oscura boca –Cada historia deberá ser pagada con sangre, sangre por historias, historias por sangre, así es el trato-

El niño miro a la sombra un momento, luego corrió hacia uno de sus cajones, sacando de ahí un pequeño y diminuto alfiler, se pincho uno de sus dedos, y con la punta del mismo escribió la palabra “HISTORIA” en la pared. El lobo que jugaba a ser sombra en la pared dejo entrever una gran sonrisa y sus negros dientes, no sin antes anunciarle a la luna con una gran risa que se confundía con aullido, que era hora de comer.

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Fecha 25-08-11

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Pues ya vamos avanzando con la segunda temporada, pero antes aqui pueden encontrar los links directos para descarga del Podcast infame llamado “el calientito”, podcast de videojuegos, ocurrencias…y un montón de tonterías mas. Incluyo (como es edicion especial de este blog) el piloto y también el promo de la segunda temporada que fue grabado con mucho cariño para todos ustedes….y con cariño me refiero a que estábamos ebrios. Para que lo escuchen en cualquier momento y en cualquier lugar…super padre ¿no?

Piloto

Episodio 1

Episodio 2

Episodio 3

Episodio 4

Episodio 5

Episodio 6

Promo segunda temporada

Caliéntese ESTA chiquitines

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